Las comparativas dedicadas a la limpieza de fachadas y cubiertas suelen centrarse en la limpieza propiamente dicha: qué detergente, qué presión, cuánto dura el resultado. Sin embargo, en la mayoría de los edificios, la limpieza solo representa una parte minoritaria de lo que paga el propietario. Lo esencial se destina a llevar a una persona o una boquilla hasta la superficie y, después, a mantener ese acceso el tiempo suficiente para terminar el trabajo. Con un andamio, el dinero va a una estructura provisional que hay que diseñar, entregar, montar, revisar, alquilar y desmontar. Con una plataforma elevadora, va a una máquina de alquiler y a la ocupación de un espacio en el suelo. Con un dron, va a un equipo humano, a un aparato y a un expediente reglamentario.
Visto desde este ángulo, elegir entre los tres equivale sobre todo a elegir un sistema de acceso. Y los sistemas de acceso se comportan más o menos igual en toda Europa, porque los factores que determinan su coste son los mismos en todas partes: horas de mano de obra, duración del alquiler, superficie de suelo ocupada y número de días en que la meteorología permite trabajar. Los precios absolutos varían de un país a otro, pero no las proporciones entre los métodos. A continuación se comparan las tres soluciones en cuatro de estas variables, antes de ver en qué casos pierde el dron.
Vivienda y edificio de referencia: la unidad de medida de la limpieza con dron
Todas las cifras que siguen son múltiplos de una única unidad de referencia: una pasada de limpieza con dron sobre la vivienda de referencia, es decir, una vivienda unifamiliar de dos plantas, cubierta y fachadas incluidas, con un acceso normal desde un jardín o un camino. Una segunda referencia, el edificio de referencia, es un edificio residencial de cinco plantas, con el alero de la cubierta situado a unos 15–18 m y una fachada que da a una acera pública.
Las horquillas son orientativas. Reflejan patrones habituales de mano de obra y de alquiler, no presupuestos; algunas obras pueden quedar fuera de ellas.
Dron, plataforma elevadora o andamio: la comparativa en cuatro filas
| Variable | Dron | Plataforma elevadora | Andamio |
|---|---|---|---|
| Coste relativo: vivienda de referencia | 1,0 | 2–3× | 3,5–5× |
| Coste relativo: edificio de referencia | 4–7× | 10–16× | 20–35× |
| Días en obra (vivienda / edificio) | 0,5–1 / 2–4 | 1–2 / 5–10 | 4–7 / 3–6 semanas |
| Molestias para los ocupantes | Unas horas: perímetro de seguridad, ventanas cerradas, vehículos desplazados | Unos días: ocupación de la máquina, estabilizadores, presencia a la altura de las ventanas | Varias semanas: luz tapada, ventanas poco utilizables, exposición a intrusiones |
| Sensibilidad a la meteorología | La más alta (viento, lluvia en el momento de la aplicación) | Media (límite de viento integrado en el diseño de la máquina) | La más baja una vez montado |
Las cifras del edificio son las menos seguras. En el caso del andamio, la parte alta de la horquilla depende de los periodos mínimos de alquiler, de la protección de la acera y de la facilidad con la que el andamio pueda anclarse a la fachada.
Por qué se mantienen las diferencias de coste entre dron, plataforma elevadora y andamio
Andamio: usted paga un edificio provisional
En Europa, los andamios de fachada se diseñan y clasifican según normas de producto como la UNE-EN 12811-1 (versión española de la EN 12811-1; véase la NTP 1015 del INSST), que fija clases de carga y anchuras. Una vez colocado, un andamio es una estructura: debe anclarse al edificio a intervalos regulares, apoyarse en un suelo adecuado y revisarse tras el montaje y después de cada episodio de mal tiempo intenso. Su coste se divide en cuatro partidas: transporte, mano de obra de montaje, duración del alquiler y mano de obra de desmontaje. Solo la duración del alquiler depende de la limpieza. El montaje y el desmontaje dependen de la superficie de fachada multiplicada por la altura, y se pagan en su totalidad, tanto si el andamio se utiliza después un día como treinta.
Por eso el múltiplo del andamio pasa de 3,5–5× en la vivienda a 20–35× en el edificio. La superficie limpiada se multiplica aproximadamente por cinco a siete, pero el andamio crece más deprisa. A partir de unas pocas plantas, necesita más anclajes, apoyos más pesados y, a menudo, una pasarela cubierta o redes de protección para cumplir la obligación de proteger a toda persona que trabaje en altura y a toda persona que se encuentre debajo. El entoldado añade un coste adicional: convierte una estructura permeable en una vela, lo que aumenta mucho la superficie expuesta al viento y, por tanto, el número de anclajes necesarios.
Plataforma elevadora: usted paga la duración del alquiler y el alcance
Las plataformas elevadoras móviles de personal (PEMP) se fabrican según la UNE-EN 280, que fija requisitos de estabilidad, entre ellos una velocidad de viento de cálculo de 12,5 m/s para las máquinas previstas para uso en exterior. Para la vivienda basta con una plataforma remolcable o un pequeño modelo autopropulsado (por ejemplo, las plataformas elevadoras articuladas de JLG o las de Haulotte), por lo que el múltiplo se mantiene en 2–3×. El edificio exige una plataforma sobre camión que ofrezca al menos 20 m de altura de trabajo. Estas máquinas cuestan varias veces más por día, requieren un operador cualificado y deben reposicionarse fachada por fachada. Cada desplazamiento obliga a recoger, circular, desplegar los estabilizadores y volver a nivelar: tiempo improductivo que se factura a tarifa completa.
Dron: usted paga el tiempo del equipo y unos costes fijos
Una pasada de dron es, sobre todo, tiempo de equipo, al que se suman los costes fijos de una visita al emplazamiento, de un expediente de autorización operacional y de un plan de perímetro de seguridad. La aplicación en sí es rápida. Un dron de limpieza a baja presión pulveriza un producto sin frotar: cubre, por tanto, cubierta y fachadas en unas horas en lugar de varios días. Esa es su baza. Su punto débil es que los costes fijos pesan mucho en las obras pequeñas, y que no puede aportar nada más que una pulverización.
Lo que el sistema de acceso cambia en la limpieza de fachadas y la eliminación de musgo
El sistema de acceso también modifica el proceso de limpieza, un aspecto que la mayoría de las comparativas pasan por alto.
Con contacto o sin contacto
Desde una plataforma elevadora o un andamio, un operario puede tocar la superficie. Esto permite una retirada mecánica (cepillar o rascar los cojines de musgo de las tejas), un aclarado a corta distancia con un ángulo y una presión controlados, y la aplicación del producto con brocha en las zonas delicadas. Un dron se limita a lo que puede aportar una boquilla situada a 1–3 m de la superficie. En la práctica, esto significa la aplicación a baja presión de un biocida o de una solución oxidante, a veces seguida de un aclarado, o de un limpiador sin aclarado que su fabricante presenta como pulverizable con dron (por ejemplo, SCALP FACANET PAE, contra la suciedad debida a la contaminación atmosférica).
Esto influye en la rapidez con la que se ve el resultado:
- Los oxidantes, como el hipoclorito de sodio diluido, decoloran los pigmentos de las algas y las cianobacterias en un plazo de minutos a horas: el cambio visual es, por tanto, rápido.
- Los biocidas a base de amonios cuaternarios actúan destruyendo las membranas celulares. Eliminan la suciedad biológica de forma fiable, pero la biomasa muerta permanece en la superficie hasta que la lluvia y el viento la arrastran, lo que suele llevar de unas semanas a unos meses. Su interés reside en un efecto residual que ralentiza la recolonización. Este efecto es temporal, porque cada lluvia arrastra parte del producto, y una aplicación de limpieza no equivale a un tratamiento preventivo: la diferencia se explica en nuestro artículo sobre el tratamiento hidrófugo y antimusgo después de la limpieza.
- Los cojines de musgo y los líquenes son el caso extremo. Un cojín de musgo grueso sobre una teja cerámica o de hormigón retiene el agua como una esponja, y el tratamiento químico lo mata sin retirarlo. Sobre la piedra, los talos de liquen muertos pueden permanecer adheridos mucho tiempo. Cuando el cliente espera una superficie limpia el mismo día, solo la retirada mecánica lo consigue, y esta exige a una persona al alcance de la mano.
Penetración del biofilm y tiempo de contacto
Los biofilms de algas y cianobacterias están envueltos en sustancias poliméricas extracelulares, una matriz hidratada que ralentiza la difusión de los biocidas hasta las células. La eficacia del tratamiento depende, por tanto, del tiempo de contacto: el producto debe permanecer húmedo sobre la superficie el tiempo suficiente para penetrar. Una persona que trabaja desde una plataforma elevadora puede volver a humedecer una zona que se seca demasiado deprisa por el sol o el viento. Un dron tiene que confiar en el caudal de aplicación y en el tamaño de las gotas para dejar una película que se mantenga. Las gotas demasiado finas derivan o se evaporan; las demasiado gruesas escurren por las superficies verticales. Es este equilibrio, mucho más que la autonomía de vuelo, lo que constituye la verdadera limitación del dron.
Una inspección no es un diagnóstico
La cámara de un dron, incluida la térmica, ofrece una excelente cobertura visual. No puede sondear un revoco para localizar las zonas huecas, levantar una teja ni comprobar una junta de mortero. Un experto desde una plataforma elevadora, sí.
Inmovilización y molestias de una obra de limpieza de fachadas
El andamio molesta por el tiempo que permanece colocado. El montaje y el desmontaje llevan cada uno de uno a varios días en la vivienda, y mucho más en el edificio. El alquiler suele facturarse por semanas, con periodos mínimos. Mientras el andamio está colocado, los ocupantes pierden luz natural, sobre todo si está entoldado, y el uso de las ventanas queda restringido. Las plantas superiores resultan más accesibles para los intrusos, algo que las aseguradoras señalan con frecuencia. Cuando el andamio se instala en la vía pública, las normas municipales de autorización para ocupar la acera o la calzada (licencia del ayuntamiento y la tasa por ocupación de la vía pública con andamios que prevé el artículo 20.3.g) de la Ley Reguladora de las Haciendas Locales) se aplican durante todo ese tiempo, a menudo con pasos peatonales protegidos.
Las plataformas elevadoras molestan por la superficie que ocupan y por sus cargas sobre el suelo. Los estabilizadores transmiten cargas concentradas a pequeñas zapatas, y una plataforma sobre camión puede ejercer varias toneladas sobre cada una de ellas. Las aceras situadas sobre sótanos, arquetas de servicios o firmes frágiles pueden requerir placas de reparto, o incluso resultar inutilizables, lo que conviene comprobar antes de reservar la intervención. La ocupación es más corta que con un andamio, pero se trata de un vehículo pesado, y se aplican las mismas normas municipales de autorización si estaciona en la acera o en la calzada.
Los drones molestan durante unas horas, pero de otra manera. El perímetro de seguridad debe mantener a las personas ajenas a la operación fuera de la zona situada debajo, ventanas y rejillas de ventilación deben permanecer cerradas durante la pulverización, vehículos y mobiliario de jardín deben retirarse o cubrirse, y el ruido de los rotores se nota a corta distancia. En el edificio, conseguir que cada vivienda mantenga las ventanas cerradas es más difícil que en una vivienda aislada.
Meteorología y limpieza con dron: fragilidad frente al coste de la espera
Los tres métodos sufren la meteorología de forma opuesta, y es el aspecto más descuidado de la comparación.
- Los drones son los más sensibles a la meteorología. La pulverización exige un viento moderado a la altura de trabajo, porque tanto la deriva como la estabilidad en vuelo estacionario empeoran cuando el viento arrecia. Son habituales límites operativos en torno a 8–10 m/s, pero esta cifra es orientativa y depende del aparato. La mayoría de los biocidas exigen además un periodo seco después de la aplicación; los fabricantes suelen indicar desde unas horas hasta uno o dos días sin lluvia, así que compruebe la ficha del producto. La eficacia disminuye con temperaturas bajas, y las heladas detienen por completo el trabajo.
- Las plataformas elevadoras tienen un límite de viento estricto integrado en su diseño, generalmente de 12,5 m/s, y la lluvia cambia poco para la máquina en sí.
- El andamio, una vez montado y revisado, permite trabajar con casi cualquier tiempo, salvo temporal.
El coste de la espera va en sentido contrario. Una obra con dron aplazada no cuesta casi nada: no hay ningún equipo alquilado y simplemente se vuelve a programar al equipo humano. Un andamio que permanece sin uso durante dos semanas lluviosas sigue acumulando gastos de alquiler. El dron es, por tanto, frágil a corto plazo pero barato de reprogramar, mientras que el andamio es robusto pero caro de mantener colocado.
La geografía determina el peso de este factor. En las costas del Atlántico y del mar del Norte, los vientos sostenidos reducen el número de días aprovechables para el dron, sobre todo en otoño e invierno, cuando la proliferación de musgos y algas es más visible. En la Europa central continental, las principales limitaciones son la temperatura y las heladas más que el viento. En muchos emplazamientos mediterráneos, el viento y la lluvia rara vez son el factor limitante; lo es el calor, porque evapora la película aplicada antes de que haya tenido tiempo de actuar, de modo que la aplicación se traslada a primera hora de la mañana. Nuestro artículo sobre la mejor época para limpiar un tejado o una fachada detalla este calendario por zona climática.
Los casos en los que la limpieza de cubiertas o fachadas con dron pierde
El dron solo es el sistema de acceso más barato cuando la limpieza constituye toda la obra. En las siguientes situaciones, pierde sin discusión:
- El edificio necesita otros trabajos además de la limpieza. Si hay reparaciones que hacer (rejuntado, sustitución de tejas rotas, reparación de baberos, limpieza de canalones, reparación del revoco), de todos modos hará falta un andamio o una plataforma elevadora. Una vez instalado ese acceso, el sobrecoste de la limpieza realizada desde él es casi nulo, y una pasada de dron independiente no es más que un coste adicional.
- Hay que tocar la superficie. Los cojines de musgo gruesos, los líquenes sobre piedra cuando se espera un resultado visible rápido, así como las costras gruesas de hollín o de contaminación, exigen una retirada mecánica o los métodos manuales de un restaurador.
- El soporte es delicado o patrimonial. Los organismos nacionales de patrimonio suelen recomendar, para la fábrica antigua, zonas de prueba (paneles de ensayo) y el método eficaz menos agresivo. Una aplicación aérea puramente química a gran escala encaja mal con este enfoque, aunque sea técnicamente posible.
- No se puede establecer ningún perímetro de seguridad. En las calles estrechas que no se pueden cortar, o en las fachadas muy transitadas, el análisis del riesgo en tierra puede sencillamente no permitir el vuelo; una plataforma elevadora o un andamio con pasarela de protección es entonces la respuesta conforme.
- La exposición al viento es permanente. Las fachadas costeras elevadas y los grandes edificios expuestos pueden ofrecer tan pocos días favorables que la planificación se vuelve imposible.
- La obra es muy pequeña. Una sola fachada baja, accesible con seguridad por otros medios, no puede absorber los costes fijos del dron: la base de 1,0 deja de aplicarse.
- Se desconoce el estado del edificio. Cuando primero hace falta un diagnóstico visual y al tacto, el acceso que lo permite suele permitir también la limpieza.
En la práctica: cuatro preguntas antes de elegir la limpieza de fachadas con dron
Utilice las cuatro filas de la tabla como una serie de preguntas.
En primer lugar, ¿es la limpieza la única tarea? Si no lo es, elija el acceso que exijan los demás trabajos y limpie desde él. Si lo es, la ventaja de coste del dron es real y aumenta con la altura del edificio.
En segundo lugar, ¿qué resultado se espera y cuándo? Un tratamiento puramente químico es eficaz contra las algas y las cianobacterias, pero a menudo limpia de forma progresiva, a lo largo de varias semanas. Si se espera una superficie visiblemente limpia el día de la recepción, o si la suciedad consiste en musgos gruesos o líquenes, prevea métodos con contacto.
En tercer lugar, ¿qué puede soportar el emplazamiento? Compare unas horas de perímetro de seguridad y ventanas cerradas, varios días con una máquina pesada en la acera o varias semanas detrás de un andamio. En los edificios residenciales ocupados, la duración de la molestia suele importar más a los ocupantes que su intensidad.
Por último, ¿qué efecto tiene la meteorología local en la planificación? En climas expuestos o húmedos, prevea flexibilidad para una intervención con dron. Para un andamio, prevea días de alquiler sin actividad.
En la vivienda de referencia, el dron suele costar entre la mitad y un tercio de lo que cuesta una plataforma elevadora, y entre la quinta parte y algo menos de la tercera parte de lo que cuesta un andamio, siempre que la única tarea sea la limpieza química de una superficie que responda a este tipo de tratamiento. Cuando no se cumple esta condición, los otros métodos son a menudo la mejor opción.